Por estos caminos

Por estos caminos mi infancia caminó, mis tardes corrieron y aquí amanecieron mis días. Por estos caminos aprendí a mirar. Por estos caminos mi corazón sintió por primera vez el asombro de existir. Por estos caminos nacieron mis sueños, se cultivaron mis primeros pasos, torpes y valientes. Se forjaron mis raíces, hondas y silenciosas. Por estos caminos entendí que la vida es andar, aquí conocí el valor de las manos curtidas y del esfuerzo. Aquí escuché historias que parecían eternas y supe que yo también estaba escribiendo la mía, sin darme cuenta. Por estos caminos también un día me fui. Un 28 de febrero. Tarde que jamás imaginé que era despedida para siempre. El sol caía como cualquier otro día y sin embargo, algo en el aire tenía sabor a final. Me fui creyendo que los caminos son solo tierra y distancia, que se pueden dejar atrás como cualquier otra cosa. No sabía que los caminos, cuando se han metido en el alma, no se abandonan nunca. Me fui con los pies y el corazón apretado. Me fui pensando que volver sería sencillo, que el tiempo esperaría intacto, que todo quedaría igual. Hoy por estos caminos sigo andando, pero ya no con los pies, sino con el alma. Ando cuando recuerdo una risa, cuando el olor a tierra mojada me transporta sin aviso, cuando cierro los ojos y puedo ver cada curva, cada árbol, cada casa y cuando el tiempo me permite volver con el cuerpo. No tengo dudas que mi ser quedó impregnado.Mi historia comenzó por estos caminos. Comenzó en la simpleza, en lo pequeño, en lo cotidiano que parecía insignificante y terminó siendo eterno.Hoy aunque la vida me lleve lejos, aunque mis pasos anden por otros lugares, siempre habrá un camino invisible que me devuelva aquí. A estos que me vieron nacer, crecer, creer y amar porque hay lugares que no se olvidan. Hay caminos que no se borran. Hay raíces que no se arrancan .


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