07_03
Mama Antula, me gusta imaginarte caminando porque tu vida fue eso: un camino gastado por amor. Dicen que caminaste miles de kilómetros y pienso en tu corazón, en tu fe tan profunda, en todo lo que habrás dejado atrás para partir y hacerte camino. Sabrá Dios cuántas noches habrás mirado el cielo buscando en las estrellas un pedacito de tu tierra, por eso hoy te hablo también desde ahí, desde la nostalgia. Cuando el corazón se me llena de preguntas… te busco porque Vos sabés de caminos, sabés de cansancios, sabés de fe. Hoy te pido que me enseñame a caminar sin miedo. Enseñame a confiar cuando el camino no se entiende. Cuando la vida parece llena de preguntas. Cuando el corazón se siente pequeño frente a todo lo que desconcierta. Enseñame a no quedarme detenida por los miedos que a veces nacen adentro mío. Vos que dejaste tanto, enseñame también a desprenderme, a soltar aquello que pesa, a confiar que Dios siempre prepara horizontes nuevos. Mama Antula, también quiero gastar la vida y no en cosas vacías. Quiero gastar la vida en lo verdadero. Quiero que mis pasos se gasten en amar, que mis manos se gasten en servir, que mi corazón se gaste en creer, que cuando el cansancio llegue, porque sé que llegará, pueda recordar que vos también te cansaste y sin embargo seguiste caminando. Que cuando la duda aparezca pueda recordar que vos también tuviste noches eternas y aun así confiaste.Mama Antula, si alguna vez mi fe se vuelve pequeña, si alguna vez el miedo me paraliza, si alguna vez la nostalgia me hace llorar en silencio…acercate despacito a mi alma y recordame lo esencial. Recordame que Dios también camina conmigo. Que ningún camino recorrido por amor se pierde. Tomame de la mano cuando mis pasos flaqueen y enseñame a caminar como vos: con los pies en la tierra y el corazón completamente puesto en Dios, porque al final, eso es lo único que deseo, que mi vida aunque pequeña, también se vuelva camino.