Cada año, Monte Adentro organiza una cena para recaudar fondos. Esta vez, uno de los objetivos era poder iniciar distintas actividades en 4 parajes nuevos en 2026. Al evento pudimos viajar con 7 personas de diferentes comunidades que acompañamos: participantes de talleres de Telar y Costura, de la Beca Jóvenes Líderes (que terminaron la secundaria y quieren quedarse en su lugar de origen), un profe que empezó asistiendo a Carpintería y hoy lleva adelante ese taller en otro paraje, una tutora de adolescentes de la Beca Joven Rural (que cursan la secundaria a más de 5 km de donde viven). Hubo quienes dejaron su casa por primera vez en muchos años y también quienes pisaron Buenos Aires por primera vez. La cantidad de luces y de vehículos fueron algunas de las cosas más llamativas de la gran ciudad. Hubo quienes cumplieron el sueño de entrar a la Bombonera y quienes vieron cómo se hace un programa en vivo, gracias a la invitación de Julián Weich.

Para compartir experiencias y ver cómo se trabaja en otros lugares, visitamos la Cooperativa Textil San Cayetano, del Hogar de Cristo. Fuimos testigos de algo que arrancó muy pequeño en un salón, para acompañar personas con problemas de adicciones, ofreciéndoles una tarea concreta. Testigos de cómo una semilla puede crecer, hoy dando trabajo a mucha de esa gente, diseñando y fabricando prendas desde el Centro Metropolitano de Diseño, en Barracas. En ese mismo barrio, nos recibieron en el Sagrado Corazón, con un rico arroz con pollo. Tras compartir el almuerzo, conocimos el taller de Carpintería, enmarcado en un espacio de laborterapia, que acompaña a personas en situación de vulnerabilidad, desde una dinámica similar al de la cooperativa. También visitamos el taller de Estampado, donde Aye y Dani nos mostraron el arte de la sublimación.
Nico, Jesús, Aylén, Nati, Alicia, Hernán y Nelson fueron las estrellas de la cena, representando a los 32 parajes chaqueños que hoy Monte Adentro acompaña. Se sentaron a la mesa con madrinas y padrinos que hacen su aporte económico a la fundación, con gente de empresas y asociaciones con quienes tenemos alianzas que permiten llevar adelante nuestros programas. Jesús y Aylén dieron su testimonio de vida digna y plena en el monte, de seguir sus sueños; y nos hicieron tomar consciencia de lo que puede pasar cuando a alguien se le da una oportunidad. El monte chaqueño visitó Buenos Aires y se enriqueció conociendo personas de todas las clases sociales, espacios de acompañamiento, lugares turísticos. El monte chaqueño visitó Buenos Aires y le dejó su huella, la de la importancia de la naturaleza que nos hospeda, le dejó el aire renovador de la posibilidad y el recordatorio de que la mejor opción siempre es en comunidad.
“En nuestra condición de criaturas en proceso, nuestro ser pasa inevitablemente por nuestro hacer.
Haciendo vamos siendo, se va desplegando la semilla que ha sido sembrada en nosotros para que crezca,
se haga árbol y dé fruto”, Éxodo y éxtasis en Ignacio de Loyola, Javier Melloni SJ
